"Primero el Perdón, Luego el Amor"


Por eso, si estás para presentar tu ofrenda  en el altar, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo
contra ti, deja allí mismo tu ofrenda en el altar y vete antes a hacer las paces con tu hermano; después
vuelve y presenta tu ofrenda. - Mateo  5:23-24

La mente que condena no comprende la verdad de ser, y el corazón que cierra su puerta al que se

equivoca ahoga su propia vida, cerrando sus ojos a una visión mayor. - Ernest Holmes, Ciencia de la Mente 448.2

A través del tiempo y de innumerables experiencias personales o de mis pacientes, he llegado a darme cuenta de que el
perdón es la mejor medicina para todo mal, sea éste físico, mental/emocional, o espiritual. Trabajar para fomentar nuestra
intención de perdonar debe tomar prioridad en nuestro trabajo personal. Lograrlo, nos permite presentar alegremente nuestra
ofrenda a la Vida.

No perdonar es un  obstáculo para el bien-estar en todas las áreas de nuestra vida. Yo pienso que, como el “drano” que
destapa tuberías, el perdón elimina los bloqueos al flujo de nuestro bien-estar.

En este difícil proceso hay que recordar que perdonar es un verbo que comienza con yo me perdono. Es algo que requiere
acción constante, porque mientras tengamos vida, hay una parte nuestra que va a caer una y otra vez en la tentación de
juzgarse o juzgar a los demás y condenar. Perdonar es como un camino siempre en construcción. ¿Cuántas veces hemos
creído que ya perdonamos a cierta persona, y cuando volvemos a verla recordamos lo que nos hizo o no nos hizo y sentimos
de nuevo la espina del rencor?


    Perdonar es un concepto que la mayoría de nosotros entendemos muy poco. Creemos que nuestro mayor
    desafío es perdonar a los demás por lo que nos han hecho, pero en realidad ése es solamente un
    beneficio extra, el mayor beneficio es poder perdonarte a ti mismo.

    Es más fácil perdonar a otros cuando entiendes que eres un ser espiritual pasando por una experiencia
    humana, y al reconocer tu condición humana logras perdonarte a ti mismo. No es posible perdonar a
    otros si no te perdonas primero.


El proceso de perdonar comienza en tu propio corazón. Tiene muy poco que ver con los demás. Puede asistirte decir:
Cuando puedo perdonarme yo, puedo perdonarte a ti. Cuando puedo remover de mi corazón la espina de la culpa o la
vergüenza, puedo ofrecerte el mismo regalo. Cuando puedo ver mi inocencia, puedo ver la tuya también.

    AFIRMACIÓN. FOMENTO EN MÍ LA INTENCIÓN DE PERDONAR Y SÉ QUE MI VOLUNTAD ABRE EL CAMINO A LA
    GUÍA DIVINA… AGRADEZCO QUE LA GRACIA DEL PERDÓN LLEGA A MI CORAZÓN... ¡Y ASÍ ES!



Regresar a INICIO
"Tu calidad de vida no está en tus manos... está en tu mente"
Vida Integral, Verdadera y Excelente
Inspiración Semanal por Rebeca Piña
Ciencia de la Mente México  
Rebeka Piña, Directora  
Fundadora
Heriberto Frías #925 "A"
Col. del Valle, CP 03100
México DF MÉXICO
(5255) 5682-6761 y 5682
-8965
Ir a Ciencia de la Mente
Ir a Ciencia de la Mente