"Tu calidad de vida no está en tus manos... está en tu mente"
Vida Integral, Verdadera y Excelente
Si perdonas... ¡es a ti!
Y Jesús dijo: “Si vienes a ofrendar, deja tu ofrenda a un lado y ve y reconcíliate primero con tu
hermano”
.

La palabra perdón se compone de otras dos: Para y Dar.

Pues el que perdona se da más a sí mismo. Perdonar es el camino a la liberación, el que
auténticamente se libera es el que perdona, echando de su alma el rencor y la venganza, pasiones que
envilecen y consumen. Al perdonar no podemos cambiar el pasado, pero cambiamos el presente y el
futuro.

Emmet Fox dice en su libro “El Sermón de la Montaña” que cuando guardamos resentimientos hacía
alguien, estamos unidos con esa persona por una cadena más fuerte que el acero. Si de verdad
queremos separarnos de ese alguien lo mejor es soltar cualquier sentimiento negativo hacia la
persona e intentar verla como un ser más en el cosmos de Dios.

Perdonar es un instrumento de compasión que nos libera de nuestras viejas heridas y resentimientos,
eliminando por completo el complejo de víctima”
; Rev. Rebeka Pina.

El hecho de perdonar no quiere decir que estamos condonando la acción y menos aún que estamos
dispuestos a que nos vuelvan a lastimar. Muy importante también es perdonarnos a nosotros mismos.
Solemos ser muy críticos y severos con nosotros mismos. Debemos aprender a soltar el
remordimiento y a perdonarnos.

¿Cómo sabemos que ya hemos perdonado de verdad?

Si podemos recordar el suceso y no sentimos el más mínimo dolor, malestar o cualquier sentimiento
negativo, quiere decir que ya nos hemos liberado de esa atadura. El no recordar el suceso o el agravio
es porque lo hemos ocultado en lo más profundo de nuestro ser para no sentir dolor. Sin embargo
cuando algún evento nos lo hace recordar, surge a la superficie causándonos más y más dolor.

Regresar a
INICIO